Dijo Shakespeare que “quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde”. Y el Cádiz, en las dos temporadas anteriores se fundió en una sinrazón de resultados después de cumplir con el famoso objetivo de los 50 puntos y de haber liderado la liga como hace actualmente durante muchas jornadas. Un equipo que logró de manera sencilla el objetivo marcado por el club y por el entrenador, en dos años consecutivos, tropezó intentando lograr un objetivo posterior más ambicioso, el de los ‘playoffs’. Y este año, para evitar caer en reproches, pesimismo y conformismo, ningún estamento del club ha querido hablar de objetivos, ni de permanencia ni de ascenso, para no fundirse en el intento que tanta desazón dejó en la ciudad.

Y es una buena noticia. El club, con Manuel Vizcaíno a la cabeza y Óscar Arias de escudero, realizaron una de las inversiones más poderosas en el mercado invernal del año pasado, trayendo al hoy granadinista Darwin Machís. Para muchos, el simple mensaje de traerle fue el más claro de que el Cádiz quería ascender. Costó medio millón de euros traerle para cinco meses. Pero se escapó en la última jornada. Este año, ni Cervera ni los dirigentes han querido poner el límite en los 50 puntos de la salvación y navegan con rumbo fijo y el partido a partido de la mano de un técnico al que se le cumplen todas las peticiones y que tiene, ante sí, el mayor reto posible: hacer que una plantilla competitiva no se diluya en el fracaso de las últimas jornadas fatídicas.

El Cádiz actual, con 24 fichas profesionales, cuenta con una plantilla compensada en la que, a ojos de todo el mundo, tiene un nivel superior, a priori, que en años anteriores, aunque no es una plantilla perfecta y cuenta también con ciertas carencias y ciertos excesos.

La salida de Brian Oliván en el lateral izquierdo es, quizá el punto más débil actual del Cádiz. No por su marcha que fue una expresa petición del técnico de dar salida al lateral. Pero quizá, la llegada de Quezada, último fichaje del año, es la que puede generar más dudas. El propio club lo cataloga como “jugador de banda izquierda”, sin querer dejar claro si llega para acompañar al uruguayo Espino en el lateral o para ocupar el extremo izquierdo donde no hay nadie, con permiso de Jurado, y que será ocupado por Salvi en las próximas jornadas, en un invento cerveriano, forzado y obligado o quién sabe si consensuado con la dirección deportiva.

En la defensa también hay un overbooking curioso y quizá el punto más negro de la actual plantilla. No por deficiencias, sino por exceso. Cinco centrales, Marcos Mauro, Cala, Sergio Sánchez, Fali y Rhyner permanecerán juntos, al menos, hasta diciembre. Dijo Cervera que prefería contar con cuatro nada más puesto que más de uno va a visitar la grada a menudo, lo que ello puede conllevar para el vestuario. El intento del club de renovar a Marcos Mauro que puede negociar con quien quiera a partir del 1 de enero, ha propiciado esta situación. Sin embargo, el lateral derecho con Iza y Akapo está más que cubierto en una banda diestra de garantías.

Del mediocampo destacan hombres con mucha calidad como Perea, José Mari y Álex, y la fuerza de Bodiger y GarridoJurado, aún lesionado y al que le costará entrar en la dinámica, es el fichaje estrella pese a la llegada de otros nombres como el ‘Choco’ Lozano o Iván Alejo. Es precisamente éste último, el hombre destinado a ocupar la titularidad en la banda derecha con permiso de un excepcional Salvi que ha vuelto y que puede ser, sin duda, el mejor fichaje del Cádiz esta temporada después de su nefasto año anterior en el que quiso pero no pudo.

Un Cádiz con varias cuentas pendientes pero planificado, con orden y con gol, a priori. El ‘Choco’ Lozano ha sido la gran apuesta del club y ha llegado, a pesar de las dificultades. Al igual que el pichichi de Segunda B, Caye Quintana (se pelearon muchos equipos por él y Arias le convenció), que ha demostrado ya su calidad. Nano Mesa que quiere recuperar la mejor versión con su ex profe, Cervera, y un Querol que no entra pero que puede ser también un delantero importante, visto lo visto la temporada pasada, completan una plantilla que reparte ilusión y compromiso pero sobre todo, oficio en una categoría que conoce y que tiene al mejor capitán posible, un Álvaro Cervera que acaba contrato y que no duerme sabiendo que este año no quiere fundirse cerca del sol cuando llegue mayo. Aunque llegada esa fecha no tenga su renovación aún encima de la mesa.