Articulo Marca.com

La memoria del ser humano es frágil. Y mucho más en el mundo del fútbol. De ahí que las voces discordantes, ambiciosas y de frágil recuerdo no se conforman con que el Cádiz CF acabe séptimo la temporada con 64 puntos, por segunda vez en la temporada. Hay quien aboga por un objetivo mayor, hay quien piensa que la temporada del Cádiz es un desastre por terminar a las puertas de la lucha por el ascenso a Primera. Incluso quien cree que debe de haber una revolución total en la plantilla, empezando por el banquillo. Simplemente porque consideran que el patrón de conseguir la salvación en marzo y llegar hasta la última jornada con opciones de entrar en los playoffs no es suficiente para el caché, la historia y el poderío económico del Cádiz.

Es para evitar caer en el olvido o, simplemente, para recordar y aprender nuevas enseñanzas, por lo que existen los libros. O para lo que sirve leer. Leer te permite aprender pero también encontrar razones para creer en historias contadas. Y el Cádiz, una vez acabada la temporada, debe seguir creyendo, leyendo y aprendiendo de lo que hace, sin tener en cuenta lo que otros consideren. Básicamente porque no a todos nos gustan los mismos libros. Hay quien no compra el libro de acabar séptimos habiendo conseguido los 50 puntos en Marzo. Pero hay quien sí. Existen muchos que no quieren la actual forma de jugar del Cádiz, un libreto defensivo y que veces da la sensación de poca ambición a la hora de buscar los partidos. Ese libro parece ser el más vendido en Cádiz últimamente.

En el otro extremo hay quien compra el libro del asentamiento, el libro de la fortaleza y el libro de la tranquilidad, aunque eso conlleve un estilo defensivo. Ese libro que dice que el Cádiz hacía más de cuarenta años que no jugaba cuatro años consecutivos en Segunda División. Un libro lleno de sabiduría cerveriana, con sus pros y sus contras, como todo en la vida, pero que es capaz de asentarte en la categoría y pelear hasta el último partido por una lucha que debería pertenecer a otros bolsillos. Precisamente bolsillos es lo que el Cádiz está aprendiendo a llenar, construyendo un club profesional que debe tener la paciencia necesaria para llegar al lugar que se quiere, sin las prisas, sin las obligaciones y sabiendo que para ascender a Primera División es más fácil hacerlo desde Segunda que desde Segunda B. Obviedad, sí, pero muchos no caen en este fútil pensamiento y se olvidan pronto del libro que recoge un precioso repaso a las intrépidas aventuras de la Segunda División B.

“El objetivo deben ser los 50 puntos”, ha sido el libro más vendido en los últimos tres años. Ése fue el mensaje del club, de jugadores y de Cervera hasta lograrlos en marzo. Y después de aquello, se tardó mucho en vender el bestseller “vamos a pelear por el ascenso”. Quizá lo había hecho en enero Vizcaíno, contratando a Darwin Machís para 15 partidos y pagando 500 mil euros. Pero parece que tampoco gusta ese libro. O que se haya vendido a Manu Vallejo por seis millones de euros, la operación más cara en Segunda División, y que eso sirva para hacer crecer al club en todos los aspectos. Es el libro “Vender jugadores te hace más fuerte”.

Y de todos los libros, hay quien se queda con uno en particular, con nombre y apellidos. O mejor dicho, con una frase de las muchas que encontramos en la lectura de Milan Kundera, “La insoportable levedad del ser”. Es una lectura magnífica que resume la esencia y la causa de la existencia del amor, del ser humano y todos sus miedos. Las cargas que debe soportar durante su existencia y en la que encontramos algo que puede darle sentido, y mucho, a lo que llevan haciendo tres temporadas los chicos de Cervera. Sí, sus chicos. “Aquel que quiere permanentemente llegar más alto tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo”. Es el Cádiz, un equipo nuevo en Segunda, asentado, que aprende a caminar, que muta cada año obligado por las ventas (Álvaro era gran parte de la esencia y Vallejo lo ha sido este año), que se reinventa y que está a las puertas de un éxito mayúsculo. Ya dijo Cervera el otro día que “pelear cada año por estar arriba, como estamos haciendo, algún año te toca”. Y eso debería ser el “ser del Cádiz”. Al menos, del Cádiz actual, el de la liga profesional, el que debe reforzarse acorde a una idea, a una filosofía que debe seguir siendo la primera parte de la permanencia y la posterior lucha del ascenso. No debemos creer que que La insoportable levedad del ser (del Cádiz) es pelear por ascender sin antes lograr la permanencia. No debemos considerar que este Cádiz puede ascender sin tener a ningún jugador en su plantilla con más de diez goles. Porque eso hay que comprarlo. Y ahora es el momento.

Porque te puede dar vértigo buscar el preciado sueño del ascenso. Es humano. Y parece que así está siendo con este Cádiz, salvado desde marzo y que no ha sido capaz de ganar ni un sólo partido de los últimos siete, igual que le sucedió el año pasado. Pero ese vértigo llega estando ahí. Es maleable y se puede aprender a manejar. Y en ello anda el club, buceando en las librerías para encontrar libros de autoayuda y también decidiendo cuál será el título de la próxima temporada: La continuidad de la aventura con Cervera de protagonista o una nueva historia de amor en la que los actores principales se sumerjan en la insoportable levedad del ser del Cádiz, otra vez, ése de las exigencias superlativas que olvida las vicisitudes de Segunda B para pedir estar en la liga de Messi desde el prólogo y que por ello tengan que atender a las exigencias marcadas de principio a fin. Y cuyo final sea superar, al menos, los 64 puntos y la séptima plaza. Sin duda, es un libro difícil de encontrar y que no muchos pueden escribir en la categoría de manera consecutiva durante tres años.